Aplicaciones a medida para empresas de la comarca
Ese Excel que se rompe cada semana, convertido en un programa que usa todo tu equipo desde el móvil. Trabajo con empresas de Montilla, Aguilar, Puente Genil, Lucena y Córdoba.
El problema, dicho como lo dices tú
Hay una hoja de cálculo que empezó siendo pequeña y ahora la abre media empresa. Tiene fórmulas que nadie se atreve a tocar, la última versión buena está en el ordenador de alguien, y cada vez que dos personas escriben a la vez se pierde algo.
O peor: no hay ni hoja de cálculo. Está en papel, en un cuaderno, y en la cabeza de la persona que lleva veinte años ahí. El día que esa persona se pone mala, la empresa se para. Y cuando alguien necesita saber si queda material, si un pedido salió o quién hizo un trabajo, la respuesta es llamar por teléfono y preguntar.
Lo que suele fallar no es la falta de un programa. Es que los programas que se venden hechos no encajan con cómo trabajáis, así que la gente los usa a medias, sigue apuntando cosas en papel «por si acaso», y acabáis con el doble de trabajo y ninguna certeza.
Cómo lo resuelvo
Voy a verlo antes de escribir una línea
Me paso por tu nave o tu oficina y sigo el proceso entero, desde que surge la necesidad hasta que se cierra. Por videollamada no se ve a alguien registrar algo con guantes puestos y con prisa, y ese detalle decide si el programa se usa o se abandona.
Empiezo por el papel que más duele
No por lo más grande. Por lo que os hace perder más horas cada semana. Así ves resultado pronto y decides con conocimiento de causa si merece la pena seguir.
Roles claros y pantallas distintas
Quien está en el taller no necesita ver lo mismo que quien está en la oficina. Cada perfil tiene su pantalla, con lo justo para hacer su trabajo en pocos toques. Una pantalla llena de opciones que no usas es una pantalla que se abandona.
Funciona en el móvil que ya tenéis
La aplicación se instala en el móvil como cualquier otra, sin pasar por Google Play ni la App Store, y sigue funcionando cuando la cobertura falla dentro de la nave.
Caso real
Dónde ya funciona
Gestión de pedidos para una metalistería
- Antes
- Notas en papel, llamadas y mensajes sueltos. Nadie sabía qué se había pedido ni en qué estado estaba.
- Ahora
- Cada pedido queda registrado con su estado, quién lo pidió y cuándo. El proveedor responde desde un enlace, sin crear cuenta.
Control de stock con QR para un taller
- Antes
- Había que llamar al encargado para saber si quedaba un material, si estaba pedido o en qué estantería estaba.
- Ahora
- Cualquiera escribe el nombre en el buscador y ve al momento cuánto hay y dónde está. Una entrada o una salida se registran en unos tres segundos escaneando el QR.
Qué incluye y qué no
Incluye
- Visita a tu empresa para ver el proceso real antes de empezar
- Base de datos propia, con tus datos en tu cuenta
- Pantallas distintas por rol: oficina, taller, administración
- Instalable en el móvil, sin tiendas de aplicaciones
- Historial de quién hizo qué y cuándo
- Formación a tu equipo el día de la entrega
- Código documentado y tuyo, para que cualquier programador pueda seguir
No incluye
- Cuotas obligatorias de por vida para poder seguir usándolo
- Ataduras: si un día te vas, te llevas el código y los datos
- Un programa genérico con tu logotipo puesto encima
- Promesas de plazo que no se pueden cumplir
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda?
Depende del proceso, pero en dos o tres semanas sueles tener algo funcionando que ya puedes probar con tu gente. A partir de ahí se va ampliando por partes. Prefiero que uses algo pequeño pronto a que esperes tres meses a algo grande que a lo mejor no encaja.
¿Y si dentro de un año necesito cambiar algo?
Se cambia. Está hecho para eso. Y si prefieres que lo toque otra persona, puede: el código está documentado y en tu cuenta, no en un sitio al que solo yo tenga acceso.
Mi equipo no es de ordenadores. ¿Lo van a saber usar?
Es justo el motivo por el que voy a ver el proceso antes. Las pantallas se diseñan para quien las va a usar de verdad: pocos botones, letra grande y las acciones más frecuentes a un toque. Si alguien necesita un manual para registrar una entrada de material, está mal diseñado.
¿Tengo que cambiar mi forma de trabajar?
No. El programa se adapta a vosotros. Si os obligo a cambiar la manera de trabajar, la gente deja de usarlo a las dos semanas y hemos tirado el dinero los dos.
¿Cuánto cuesta?
No publico tarifas porque dependen mucho de lo que haya que resolver. Voy, miro el proceso y te paso un presupuesto cerrado: sabes lo que vas a pagar antes de que empiece nada. Ir a mirar no cuesta.
¿Te suena tu empresa en algo de esto?
Cuéntamelo en dos frases. Te digo si tiene solución y por dónde empezaría, y si no puedo ayudarte también te lo digo.